Ulises Beisso
Dora, de la serie "Doras", 1990
Belisario, de la serie "La Conquista"
1992
En esta época, entre el 90 y el 92, estaba trabajando sobre un libro de Robert Graves que Alfredo Prior me había recomendado que leyera, La diosa blanca. Luego a mi padre le obsequiaron El conde Belisario, del mismo autor, y de esa nueva lectura surgió esta obra, que más tarde integraría la serie de La Conquista.
Se preguntarán qué tiene que ver Robert Graves con la conquista de América. Todo se integró más tarde. La serie surgió, en realidad, de una invitación para participar de una idea de Marcia Schvartz y Liliana Maresca en la sala “J” del Centro Cultual Recoleta. Era una especie de antifestejo, en 1992, de los 500 años del descubrimiento de América, y proyectaron la muestra titulada La Conquista.
Tres meses después, sucedió que en el lugar que destinaron para colgar mis cuadros las paredes estaban muy deterioradas, entonces decidí que el montaje sería con todas las luces del espacio apagadas, solo se iluminaría cada cuadro con esas luces que se colocan sobre la obra y enfocan de modo muy directo y, además, en lugar de los indicadores de sala con el título y otros datos, pinté esa información a mano con pintura roja, directamente sobre la pared. Quedó muy bueno, concebido todo como una instalación.
Organizo series, y todo adopta como un criterio de instalación, todas las obras juntas arman otra obra cuando están expuestas. Además, me interesa mucho la organización de las obras con el espacio arquitectónico; si bien me cuesta la labor curatorial, en un punto hago algo así con ellas. Si preparo una muestra con trabajos nuevos, ya pinto sabiendo las medidas del espacio en el que se expondrán.
En Belisario aparecen paisajes como de la pampa, el mar y el horizonte, sobre el que surgen llamas anaranjadas invertidas y un par de ojos perforados. Belisario fue el último general romano, con doscientas mil personas a sueldo ,la segunda figura del imperio en tiempos de Justiniano y la emperatriz Teodora. Era quien llevaba su propio historiador a las batallas. A la muerte de Teodora, Belisario se quedó sin protectora y Justiniano lo declaró traidor a la patria y lo mandó cegar. Más aún, pagó al mismo historiador para que escribiera esta otra historia, que justificara su ceguera, y se convirtió en un mendigo. Esta obra es la representación de la traición, y me interesó esta forma de vincular lo grecorromano con lo argentino, con el espacio americano de la Conquista.
Texto de Duilio Pierri