La Grande Dame (The Cat Woman)
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La Grande Dame (The Cat Woman) es una de las pocas esculturas pintadas que realizó Leonora Carrington. De escala imponente, fue adquirida originalmente por el poeta Edward James, uno de los más tempranos coleccionistas de arte surrealista, quien buscó convertir los lugares que habitaba en universos enteramente surreales. La pieza, que encarna el interés de Carrington por las figuras guardianas, flanqueaba una de las entradas de la casa del mecenas en la campiña inglesa.
Carrington produjo La Grande Dame con la colaboración del artista español José Horna, inmigrado en México junto con su mujer Kati tras el estallido de la Guerra Civil española. El talento de Horna para trabajar la madera —que puede observarse en Marioneta (Caja de música), exhibida en esta sala— permitió a Carrington llevar a la tridimensión sus características criaturas altas y delgadas que, más allá de su apariencia inmóvil y triste, constituyen puentes hacia lo fantástico. Esta obra es una magnífica muestra de la fascinación de la artista por las deidades animales y femeninas, cuya representación desarrolla fuertemente luego de la lectura de La diosa blanca de Robert Graves (1948), ensayo que rastrea los antecedes de una cultura mitológica europea originalmente matriarcal y veneradora de una diosa suprema vinculada a la fertilidad, el amor y la muerte. En el caso de La Grande Dame, la figura calma y elegante cuyo rostro combina rasgos de mariposa y felinos lleva pintadas sobre su cuerpo figuras híbridas y escenas relativas a relatos fundacionales, de transformación y pasaje, a actos mágicos y rituales, y al poder femenino.