Colección Malba

Recuerdos de aquel viaje

1996


José Bedia

Artista
José Bedia
La habana, Cuba, 1959
Ficha técnica
Título
Recuerdos de aquel viaje
Año
1996
Técnica
Acrílico sobre tela
Medidas
256 x 252 cm
Línea de crédito
Colección Malba. Donación inicial, 2001
N° de inventario
2001.29
Comentario sobre la obra

Recuerdos de aquel viaje se halla inscrita en una de las vertientes temáticas o líneas de interés predominantes en la obra de José Bedia casi desde el inicio, y de mucha importancia para comprender su complejo y original universo creativo como el relacionado con las prácticas religiosas afrocubanas de Palo Monte. En este caso la obra se refiere a las culturas indígenas de América, en especial a los “viajes mágicos” o “visiones” producidos por la ingestión de plantas alucinógenas o enteógenos (“dios dentro de nosotros”, según la terminología del antropólogo Gordon Wasson), que tienen lugar durante la práctica ritual de chamanes y curanderos desde la antigüedad hasta nuestros días. La ingestión del peyote (Lophophora williamssonnii) entre los indios huicholes de la Serria Madre Occidental de México, del hongo sagrado o teonanácatl (Psilocybe caerulescens Murrill va mazatecorum Heim) entre los mazatecos de la región de Oaxaca, del cacto San Pedro (Trichocereus pachanoi) entre los curanderos del norte de Perú y de la planta trepadora ayahuasca o yagé (Banasteriopsis caapi) entre los shipibos y otras etnias de la región amazónica, constituyen prácticas extáticas de un alto contenido simbólico y religioso para estas culturas. José Bedia las ha estudiado profundamente y en muchos casos ha participado directamente en ellas, no sólo con la intención de incrementar el caudal temático y simbólico de su propia obra sino sobre todo como una forma de acercamiento y homenaje a estas culturas “primitivas” y por consiguiente marginadas. En el orden iconográfico se advierte la presencia de una figura antropomorfa con astas que se dirige a un pequeño vórtice en forma de diafragma, lo cual haría alusión al propio tránsito o inmersión en el nuevo territorio visual abierto por el alucinógeno. La figura astada es un nagual o doble del hombre en el reino animal, complejo mítico muy empleado por Bedia, que aquí se halla representado por un venado, animal sagrado cuya aparición es de gran trascendencia durante la mayoría de estas visiones. Se trata, en resumen, de un verdadero recuerdo o evocación personal de uno de esos “viajes”. La obra tiene por tanto un valor no sólo artístico sino también testimonial, autobiográfico.

Texto de Orlando Hernández

Recuerdos de aquel viaje