Alfredo Guttero
Alegoría del Río de la Plata, ca. 1928
Desnudo
1924
En 1921 Alfredo Guttero cerró su taller en París e inició una serie de viajes a Alemania y Austria en busca de mejores condiciones de vida, pero sin conseguirlo. A pesar de esto, en 1922 realizó su primera exposición individual en Berlín, en la que presentó un conjunto de 26 dibujos; dos de sus obras fueron aceptadas en la Bienal de Venecia de 1924. Por no contar con un taller bien montado y debido a su difícil situación económica durante esos años, no pudo encarar composiciones de gran aliento y el dibujo se convirtió entonces en su principal medio de expresión. Su traslado a Florencia a fines de otubre de 1924 y su permanencia allí por casi un año no parecen haber sido casuales; esta ciudad le brindaba la posibilidad de estudiar de cerca a los maestros italianos y le permitía movilizarse hacia otras localidades para estar al tanto del movimiento artístico contemporáneo. Su Desnudo es una obra clave tanto por ser de las pocas localizadas pertenecientes al período como porque permite conocer en qué sentido se orientaban sus investigaciones plásticas. El pintor-decorador aparece allí trabajando en la consecución de una "pintura mural"; a su juicio, un bajorrelieve colorido donde la caligrafía del dibujo y la calidad de los tonos constituyen el punto de partida para alcanzarla. La forma poco usual de tratar la acuarela —procedimiento que él denominaba secorelo, pues el agua sólo era utilizada para lavar los pinceles en el cambio de colores— adquiere de esta forma su explicación. Asimismo, el dibujo a lápiz —sostén estructural de la figura— le permite trabajar la línea, definir formas puras y ejercer deformaciones expresivas que se derivan también de la lectura atenta de obras de artistas como Wilhem Lehmbruck.
Texto de Patricia M. Artundo