Ulises Beisso
Dora, de la serie "Doras", 1990
Dos victorias sin título
1999
Esta obra se enmarca en la serie de figuras femeninas provistas de alas que el autor identifica como ángeles, victorias, princesas y señoritas. Lecuona pinta líneas firmes que evocan cuerpos de mujer de cintura pequeña, cadera insinuante y busto turgente. Todas vestidas de largo, como de fiesta; sin cabeza; apenas una figura triangular que se repite en los pies, como si ambos elementos fueran intercambiables. Detrás de toda la escena asoman líneas impresas de moldes de costura, como los que aparecen en las revistas de labores. El punto de partida de Lecuona está constituido por las mangas, los corsés, los escotes, las faldas y toda la iconografía concerniente al universo del “corte y confección”. El artista toma los cortes y los recorta; toma la confección y la reconfecciona. Se apropia del universo doméstico femenino y lo traslada al parnaso del arte; los humildes moldes se vuelven “arte”. En manos del artista esos moldes ya no sirven para hacer ropa, ahora sirven para hacer pintura. Y esas líneas punteadas, llenas, rectas y curvas ya no aluden a las formas de la ropa, ahora construyen la silueta de una princesa, de un ángel, de una victoria o una señorita. Estas nuevas Evas creadas por Lecuona no son las damiselas de pueblo que evocan las palabras “corte y confección”, son figuras arquetípicas surgidas de las epopeyas, de los mitos y las religiones.
Texto de Julio Sánchez