Ernesto Deira
Los premios, 1963
Boceto para 9 variaciones sobre un bastidor bien tensado
1966
En 1966 tuvo lugar la III Bienal Americana de Arte, organizada por Industrias Kaiser Argentina en el Museo Provincial de Bellas Artes “Emilio Caraffa”, de Córdoba, que continuaba con la actividad desplegada por la empresa desde 1958 al lanzar el Salón de Artes Visuales Contemporáneas. Con las bienales, la IKA ampliaba la convocatoria plegándose a las corrientes internacionalistas de los años sesenta. Se sumaba así a la presión ejercida en el medio, principalmente por el Instituto Torcuato Di Tella, pero también por el Museo Nacional de Bellas Artes, para lograr la proyección del arte argentino en el exterior, y a la actividad de algunos galeristas que sostenían una política más agresiva en su apoyo al arte contemporáneo. El envío de Ernesto Deira a la Bienal, con el que obtuve el segundo premio de pintura, estuvo integrado por las 9 variaciones sobre un bastidor bien tensado, la extensión del hombre y Antípodas; la primera de ellas había sido presentada el año anterior en la última exposición del grupo neofigurativo en la Galería Bonino. Para Deira, sus 9 variaciones constituían un parteaguas en su producción; había llegado a su fin el período de lucha y de protesta que había signado los años anteriores. Ese momento constructivo estuvo marcados en él por la búsqueda de un nuevo código formal basado en estructuras musicales “sin principio ni fin”. De hecho, las nueve telas que se integraron en su bastidor fueron un homenaje a Bach a partir del filme de Stan Brackage, The Art of Vision. Por otra parte, las dimensiones finales de las 9 variaciones no eran ajenas a su necesidad de comprometer activamente al espectador en tanto exigían de él un ejercicio perceptivo distinto y conformaban una nueva señalización del espacio.
Texto de Patricia M. Artundo
;En 1966 tuvo lugar la III Bienal Americana de Arte, organizada por Industrias Kaiser Argentina en el Museo Provincial de Bellas Artes “Emilio Caraffa”, de Córdoba, que continuaba con la actividad desplegada por la empresa desde 1958 al lanzar el Salón de Artes Visuales Contemporáneas. Con las bienales, la IKA ampliaba la convocatoria plegándose a las corrientes internacionalistas de los años sesenta. Se sumaba así a la presión ejercida en el medio, principalmente por el Instituto Torcuato Di Tella, pero también por el Museo Nacional de Bellas Artes, para lograr la proyección del arte argentino en el exterior, y a la actividad de algunos galeristas que sostenían una política más agresiva en su apoyo al arte contemporáneo. El envío de Ernesto Deira a la Bienal, con el que obtuve el segundo premio de pintura, estuvo integrado por las 9 variaciones sobre un bastidor bien tensado, la extensión del hombre y Antípodas; la primera de ellas había sido presentada el año anterior en la última exposición del grupo neofigurativo en la Galería Bonino. Para Deira, sus 9 variaciones constituían un parteaguas en su producción; había llegado a su fin el período de lucha y de protesta que había signado los años anteriores. Ese momento constructivo estuvo marcados en él por la búsqueda de un nuevo código formal basado en estructuras musicales “sin principio ni fin”. De hecho, las nueve telas que se integraron en su bastidor fueron un homenaje a Bach a partir del filme de Stan Brackage, The Art of Vision. Por otra parte, las dimensiones finales de las 9 variaciones no eran ajenas a su necesidad de comprometer activamente al espectador en tanto exigían de él un ejercicio perceptivo distinto y conformaban una nueva señalización del espacio.
Texto de Patricia M. Artundo