Jorge Michel
Máquina Fósil, 1975
Banco con ocho elementos
1976
Es difícil hablar de escultura cuando sus límites fueron —y siguen siendo— más y más cuestionados. A las nuevas categorías como el objeto y la instalación hay que sumar la del diseño de mobiliario en particular y la del diseño industrial en general. Ante esta obra de Arte se impone una reflexión sobre la validez de los límites de las categorías artísticas. ¿Puede este banco ser considerado escultura? ¿Se trata de un refinado ejemplo de ebanistería artística? ¿Debería un historiador considerarlo dentro de la historia del arte o del mueble? Desde el punto de vista de la técnica el artista tomó un pedazo de madera, lo talló y le dio las pátinas necesarias; es decir, respetó una técnica tradicional de la escultura. Pero el resultado final parece estar alejado de una escultura tal como se la entiende comúnmente. Este banco participa de la pureza de líneas que inauguraron Henry Moore y Costantin Brancusi, y es enriquecido con una singular sintaxis, propia de Michel. A la vez, el artista le agrega un plus a su “escultura”: es utilitaria, la bautiza “banco” e invita al espectador a sentarse sobre él. Entonces nos fuerza a tomar dos caminos: a crear un nuevo encasillamiento para ubicar este tipo de obras, o sencillamente a aceptar el ensanchamiento de las fronteras de la escultura.
Texto de Julio Sánchez