Colección Malba

La distancia de la mirada, de la serie homónima

1976


Antonio Seguí

Artista
Antonio Seguí
Villa Allende, Argentina, 1934 - Buenos Aires, Argentina, 2022
Ficha técnica
Título
La distancia de la mirada
De la serie homónima
Año
1976
Técnica
Carbonilla y tiza sobre tela
Medidas
195 x 195,4 cm 
Línea de crédito
Colección Malba. Donación Eduardo F. Costantini, 1999
N° de inventario
1999.04
Comentario sobre la obra

Cuando el MoMA organizó su gran muestra itinerante de artistas latinoamericanos del siglo XX, Antonio Seguí fue incluido con algunos de sus pasteles y carbonillas de la serie La distancia de la mirada, entre ellos éste que hoy forma parte del patrimonio del Malba. Cuando algunas de las telas fueron expuestas en el Museo de Bellas Artes de Caracas, Severo Sarduy aportó con lucidez algunas claves básicas para su comprensión. El escritor señaló el exceso, la sensación del “nunca es sólo eso” de este realismo engañoso del pintor cordobés. El hombre con sombrero y piloto y los bulldogs amenazantes, los muros y los interiores de prisiones abandonados, son todos presencias que impactan por la falta de vitalidad y gestualidad, pro la ausencia de sonidos y de acciones. La clausura es real y simbólica; aparece en los elementos y en los personajes de la ficción, pero también en los elementos plásticos, en los recursos formales, en las posiciones, en la descripción morosa, detenida, autoritaria.

El hiperrealismo de La distancia de la mirada no busca la tensión entre el realismo fotográfico y el hacer del artista; no se trata de ese vínculo ni de aquella relación conceptual y perceptual, sino de cómo la realidad se condensa, estricta, severa y facciosa, cuando el poder amenaza la vida individual y comunitaria. Se trata de un interesante ejemplo de cómo un estilo definido en el campo de lo artístico es también portador de una carga y un valor significativos. El sistema visual tiene pliegues que sugieren lecturas e intenciones cuando los contextos culturales se mantienen como referencia para acercarse a la obra y para transitar los mundos ficticios que las superficies pintadas nos muestran. La imaginación del artista se revela entonces poética, pero también histórica.

Texto de Marcelo E. Pacheco

La distancia de la mirada